Cien años del inicio de la Gran Guerra

Durante todo el año 2014 se están conmemorando los cien años del inicio de la Primera Guerra Mundial. En estos meses ha aumentado considerablemente el interés por las obras relacionadas con este conflicto, se ha producido una abundante producción bibliográfica y se han celebrado exposiciones, congresos y todo tipo de actividades relacionadas con la contienda. La Biblioteca de Cultura se suma a esta conmemoración ofreciendo una selección de libros y artículos en la que podréis encontrar desde análisis históricos hasta estudios sobre como la guerra influyó en diferentes disciplinas artísticas, sin olvidarnos de algunas novelas.

La Primera Guerra Mundial se convirtió en su momento en el peor escenario bélico de la historia, el mayor conflicto hasta entonces conocido, que dejó un saldo de diez millones de muertos. Fue una contienda de excepcional intensidad, escala y crueldad. Destruyó el tejido de la vida política europea y dio lugar a movimientos internacionales que no se apaciguaron hasta mucho después. Sus efectos fueron devastadores para todos los países que se vieron involucrados en ella. Winston Churchill reflexionaba sobre la I Guerra Mundial en 1920 afirmando que: “todos los horrores de todos los tiempos se concentraron en un conflicto que absorbió, no solo ejércitos, sino también poblaciones enteras”

CubiertaEl conflicto comenzó en 1914 en la actual Bosnia-Herzegovina, el detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero de la Corona de Austria-Hungría a manos del nacionalista serbio Gavrilo Princip el 28 de junio en Sarajevo, pero este hecho fue solamente la mecha que prendió el fuego, el conflicto estaba escrito y las causas hay que buscarlas desde algunos años antes. A principios del siglo XX Europa estaba dominada por ambiciosos estados imperialistas, lo que dio lugar a un sistema internacional inestable y a una serie de conflictos entre ellos, la mayoría de las veces por el control de las colonias, que fueron alimentando la carrera armamentística y que desembocaron en un conflicto global.

Tras el fin de la guerra, Europa sufrió una dramática reestructuración geopolítica, el mapa del mundo había cambiado. Cuatro de los grandes imperios anteriores a la guerra, el alemán, el ruso, el austrohúngaro y el otomano, desaparecieron y Estados Unidos tomó el relevo como potencia hegemónica mundial. Además la guerra supuso el origen del ascenso de ideologías como el nazismo, el fascismo y el comunismo.

 

La cultura durante la guerra

Artistas, escritores, dramaturgos, arquitectos o músicos se vieron arrollados por una contienda que lo cambió todo y a la que, en la mayoría de los casos, se entregaron sin reservas. Al menos al principio, impregnados de un espíritu romántico y nacionalista querían vivir la guerra en primera persona. Pero ese espíritu se iría transformando según crecían los horrores de la guerra, y la corriente principal entre los artistas se transformó hacia el antibelicismo y el antimilitarismo. Poetas como T. S. Eliot y Guillaume Apollinaire, escritores como Ernest Hemingway, John dos Pasos, Virginia Woolf, pintores como Otto Dix y Max Oppenheimer produjeron algunas de sus mejores obras bajo el impacto directo de esa conflagración en la que varios de ellos fueron soldados, y muchos, como Thomas Mann, celebraron la llegada de la guerra antes de arrepentirse de sus funestas consecuencias. Ernst Jünger y el pintor Max Beckmann también se sumaron a las filas del ejército de las PotenciasSin novedad Centrales. Ellos, como otros escritores que visitaron el frente, relataron las duras condiciones a las que se tuvieron que enfrentar.

La guerra obligó a los artistas e intelectuales europeos a replantearse la idea de civilización, y el arte vanguardista quedó definitivamente influenciado por la contienda, con nuevos movimientos como el dadaísmo o el surrealismo. La explosión de las vanguardias se produce casi a la par que la explosión bélica. Los cambios culturales serán vertiginosos. Para muchos artistas la Primera Guerra Mundial fue una experiencia profundamente traumática que, paradójicamente, los llevó a desarrollar un trabajo con unas características y una calidad que de otra manera no habrían alcanzado.

Desde el principio, el arte de vanguardia manifiesta abiertamente su rasgo provocador contra lo antiguo, lo naturalista o lo que se relacionara con el arte burgués. Las vanguardias son la expresión de un profundo rechazo a la llamada cultura burguesa. El afán imperialista de la Primera Guerra Mundial y el fracaso de la burguesía en cuanto a conseguir la paz y estabilidad social, provoca un rechazo a la guerra y a la mentalidad burguesa, manifestado en los ismos o movimientos ideológicos contra el arte burgués surgidos en el periodo que va de la Primera Guerra Mundial al inicio de la Segunda.

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